A los 14 años, se trasladó a Punjab, India, donde cursó la preparatoria. Esa experiencia fue un punto de inflexión: allí entendió que la música podía ser más que entretenimiento. La vivió como oración, escucha del alma y del corazón. Esa visión aún late en sus composiciones, nacidas en momentos de silencio, fuego o comunión con la naturaleza.