¿Qué pasa cuando dibujo?

La verdad… no lo sé. No me acuerdo.
Es como si desapareciera un segundo y sólo quedara la mano moviéndose. Me pierdo en el momento, en ese pequeño trance donde estoy conmigo y con esas partes mías que no veo, pero que se asoman en el papel.

Dibujar es algo que tengo desde niño, pero en estos últimos años agarró otra fuerza. Otra profundidad. Aquí aparece algo que la música no toca: un silencio vivo, un espacio donde la tinta encuentra su propio camino y la hoja en blanco me abre una puerta.

Ese proceso me ha dado placeres nuevos, conexiones que no esperaba, y la sensación de descubrir un pedazo mío que estaba escondido. Eso es lo que comparto cuando muestro mis dibujos: este lugar donde me reinvento sin buscarlo, donde algo se revela sin que yo lo fuerce.

Y después, cada pieza dice lo que tenga que decir para quien la vea. Yo solo dejo que exista.